domingo, 1 de enero de 2017

Cantar de los cantares (3)

En mi lecho, por las noches, he buscado
al amor de mi alma.
Busquéle y no le hallé.
Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad.
Por las calles y las plazas
buscaré al amor de mi alma.
Busquéle y no le hallé. 

Los centinelas me encontraron,
los que hacen la ronda en la ciudad:
"¿Habéis visto al amor de mi alma?"

Apenas habíalos pasado,
cuando encontré al amor de mi alma.
Le aprehendí y no le soltaré
hasta que le haya introducido
en la casa de mi madre,
en la alcoba de la que me concibió.

Yo os conjuro,
hijas de Jerusalén,
por las gacelas, por las ciervas del campo,
no despertéis, no desveléis al amor,
hasta que le plazca.


Tobías

VIII. La tumba

Cuando acabaron de comer y beber, decidieron acostarse, y tomando al joven le llevaron al aposento. Recordó Tobías las palabras de Rafael y, tomando el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los tenía, los puso sobre las brasas de los perfumes. El olor del pez expulsó al demonio que escapó por los aires hacia la región de Egipto. Fuese Rafael a su alcance, le ató los pies y manos y en un instante le encadenó.


Los padres salieron y cerraron la puerta de la habitación. Entonces Tobías se levantó del lecho y le dijo: "Levántate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos salve." Ella se levantó y empezaron a suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenzó él diciendo:

¡Bendito seas tú, Dios de nuestros padres,
y bendito sea tu Nombre
por todos los siglos de los siglos!
Bendígante los cielos,
y tu creación entera,
por los siglos todos.
Tú creaste a Adán, y para él creaste
a Eva, su mujer, para sostén y ayuda,
y paa que de ambos proviniera la raza de los hombres
Tú mismo dijiste:
No es bueno que el hombre se halle solo;
hagámosle una ayuda semejante a él.
Yo no tomo a esta mi hermana
con deseo impuro,
mas con recta intención.
Ten piedad de mí y de ella
y podamos llegar juntos
a nuestra ancianidad.

Y dijeron a coro: "Amén, amén." Y se acostaron para pasar la noche.


Se levantó Ragüel y, llamando a los criados que tenía en casa, fueron a cavar una tumba, porque se decía: "No sea que haya muerto y nos sirva de mofa y escarnio." Cuando tuvieron cavada la tumba, volvió Ragüel a casa, llamó a su mujer y le dijo: "Manda a una criada que entre a ver si vive; y si ha muerto, le enterraremos sin que nadie se entere." Mandaron a la criada, encendieron la lámpara y abrieron la puerta; y entrando ella vio que estaban acostados juntos y dormidos. Salió la criada y les anunció: "Vive, nada malo ha ocurrido."
Tobías

VI. El pez

Partió el muchacho en compañía del ángel, y el perro les seguía. Yendo de camino, aconteció que una noche acamparon junto al río Tigris. Bajó el muchacho al río a lavarse los pies, cuando saltó del agua un gran pez que quería devorar el pie del muchacho. Éste gritó pero el ángel le dijo: "¡Agarra el pez y tenlo bien sujeto!" El muchacho se apoderó del pez y lo arrastró a tierra. El ángel añadió: "Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado y guárdatelo; y tira los intestinios; porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles." El joven abrió el pez y tomó la hiel, el corazón y el hígado. Asó parte del pez y lo comió, salando el resto. Luego continuaron su camino, los dos juntos, hasta cerca de Media.


Preguntó entonces el muchacho al ángel: "Hermano Azarías, ¿qué remedios hay en el corazón, el hígado y la hiel del pez?" Le respondió: "Si se quema el corazón o el hígado del pez ante un hombre o una mujer atormentados por un demonio o un espíritu malo, el humo ahuyenta todo mal y le hace desaparecer para siempre. Cuanto a la hiel, untando con ella los ojos de un hombre atacado por manchas blancas, y soplando sobre las machas, queda curado."

Cuando entraron en Media, y estando ya cerca de Ecbátana, dijo Rafael al joven: "Hermano Tobías." Le respondió: "¿Qué deseas?" Contestó él: "Pararemos esta noche en casa de Ragüel; es pariente tuyo y tiene una hija que se llama Sarra, fuera de ella no tiene más hijos ni hijas; tú eres el más cercano, tienes más derechos sobre ella que todos los demásy es justo que heredes la hacienda de su padre; la muchacha es prudente , valerosa y muy bella y su padre la ama." Y añadió: "Es justo que la tomes para ti. Escúchame, hermano. Yo hablaré esta noche al padre acerca de la muchacha para que te la conceda como prometida, y a nuestro regreso de Ragués celebrarermos la boda. Estoy seguro de que Ragüel no puede negártela, ni dársela a otro, pues ser haría reo de muerte, según la sentencia del libro de Moisés, pues él sabe que te asiste el derecho a tomar a su hija por mujer. Así, pues, óyeme bien, hermano; hablaremos esta noche sobre la muchacha y que te la den como prometida; y cuando volvamos de Ragués, la tomaremos y la llevaremos con nosotros a tu casa."


Tobías respondió a Rafael: "Hermano Azarías, he oído decir que ya ha sido dada a siete maridos y que todos han muerto la noche de bodas; que cuando entraban donde ella, morían; también he oído decir que un demonio los mataba; así que tengo miedo, pues a ella no le hace ningún daño, porque la ama; pero al que intenta acercarse a ella, le mata; yo soy hijo único, y si muero, haré bajar en tristeza al sepulcro, por mi causa, la vida de mi padre y de mi madre. Ellos no tienen otro hijo que les dé sepultura."

Respondió el ángel: "¿Has olvidado las recomendaciones de tu padre, que te mandó tomar mujer de la casa de tu padre? Escúchame bien, hermano: no tengas miedo a ese demonio y tómala; sé bien que esta noche te la darán por mujer. Cuando entres en la cámara nupcial, tomas el corazón del pez y parte del hígado y lo pones sobre las brasasde los perfumes. Se difundirá el aroma y cuando el demonio lo huela, huirá y nunca aparecerá ya a su lado. Y cuando vayas a unirte a ella, levantaos primero los dos y haced oración y suplicad al Señor del Cielo que se apiade de vosotros y os salve. Y no tengas miedo, porque para ti está destinada desde un principio: tú la salvarás; ella se vendrá contigo y te aseguro que te dará hijos que serán pra ti como hermanos. No te preocupes."



Cuando Tobías oyó las razones de Rafael y que era hermana suya, del linaje de la casa de su padre, se enamoró de tal modo que se le apegó el corazón a ella.
Tobías

III. Sarra

Sucedió aquel mismo día, que también Sarra, hija de Ragüel, el de Ecbátana de Media, fue injuriada por una de las esclavas de su padre porque había sido dadaen matrimonio a siete hombres, pero el malvado demonio Asmodeo los había matado antes de que se unieran a ella como casados. La esclava le decía: "¡Eres tú la que matas a tus maridos! Ya has tenido siete, pero ni de uno siquiera has disfrutado. ¿Nos castigas porque se te mueren los maridos? ¡Vete con ellos y que nunca veamos hino ni hija tuyos!" Entonces Sarra, con el alma llena de tristeza, se echó a llorar y subió al aposento de su padre con intención de ahorcarse. Pero , reflexionando, pensó: "Acaso esto sirva para que injurien a mi padre y le digan: "Tenías una hija única, amada y se ha ahorcado porque se sentía desgraciada. No puedo consentir que mi padre, en su ancianidad, baje con tristeza a la mansión de los muertos. Es mejor que, en vez de ahorcarme, suplique al Señor que me envíe la muerte para no tener que oír injurias durante mi vida." Y en aquel momento, extendiendo las manos hacia la ventana, oró así:


Bendito seas tú, Dios de misericordia,
y bendito sea tu Nombre por los siglos,
y que todas tus obras te bendigan por siempre.
Vuelvo ahora mi rostro
y alzo mis ojos hacia ti.
Manda que y o sea librada de la tierra,
para no escuchar ultrajes.
Tú sabes, Señor, que yo estoy pura
de todo contacto de varón;
que no he mancillado mi nombre
ni el nombre de mi padre
en la tierra de mi cautividad.
Soy la única hija de mi padre;
no tiene otros hijos que le hereden,
no tiene junto a sí ningún hermano
ni pariente a quien me deba por mujer.
Ya perdí siete maridos:
¿para qué quiero la vida?
Si no te place, Señor, darme la muerte,
¡mírame con compasión!
y no tenga yo que escuchar injurias.

  
Fue oída en aquel instante, en la Gloria de Dios, la plegaria de ambos y fue enviado Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la luz de Dios; y a Sarra la de Ragüel, para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit, y librarla de Asmodeo, el demonio malvado; porque Tobías tenía más detechos sobre ella que todos cuantos la pretendían. En aquel mismo momento se volvía Tobit del patio a la casa, y Sarra, la de Ragüel, descendía del aposento.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Reyes 11

Y el rey Salomón mismo amó a muchas esposas extranjeras junto con la hija de Faraón, a moabitas, a ammonitas, edomitas, sidonias [e] hititas, de las naciones de las que Jehová había dicho a los hijos de Israel: "Ustedes no deben meterese entre ellas, y ellas mismas no deben meterse entre ustedes; verdaderamente inclinarán el corazón de ustedes a seguir a los dioses de ellas." A ellas se adhirió Salomón para amarlas. Y llegó a tener setecientas esposas, princesas, y trescientas concubinas; y poco a poco sus esposas le inclinaron el corazón. Y al tiempo en que envejeció Salomón aconteció que sus esposas mismas habían inclinado el corazón de él a seguir a otros dioses; y su corazón no resultó completo para con Jehová su Dios como el corazón de David su padre. Y Salomón empezó a ir tras Astoret, la diosa de los sidonios, y tras Milcom, la cosa repugnante de los ammonitas.


Reyes 1

Ahora bien, el rey David se hallaba viejo, avanzado en días; y lo cubrían con prendas de vestir, pero no se calentaba. De modo que sus siervos le dijeron: "Que busquen una muchacha, una virgen, para mi señor el rey, y ella tendrá que atender al rey, para que llegue a ser su enfermera; y tendrá que acostarse en tu seno, y mi señor el rey ciertamente se calentará."


Y ellos se pusieron a buscar una muchacha hermosa por todo el territorio de Israel, y por fin hallaron a Abisag, la sunamita, y entonces la trajeron al rey. Y la muchacha era hermosa en extremo; y llegó a ser la enfermera del rey y siguió atendiéndolo, y el rey mismo no tuvo coito con ella.
Samuel 13 (Libro segundo)

Amnón ultraja a su hermana Tamar

Sucedió después que Absalón, hijo de David, tenía una hermana que era hermosa, llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se prendó de ella. Estaba Amnón tan atormentado que se puso enfermo, porque su hermana Tamar era virgen y le parecía difícil a Amnón hacerle algo. Tenía Amnón un amigo llamado Yonadab, hijo de Simá, hermano de David; era Yonadab hombre muy astuto, y le dijo: "¿Qué te sucede, hijo del rey, que de día en día estás más afligido? ¿No me lo vas a descubrir?" Amnón le dijo: "Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón." Yonadab le dijo: "Acuéstate en tu lecho y fingete enfermo y cuando tu padre venga a verte le dices: Que venga, por favor, mi hermana Tamar a darme de comer; que prepare delante de mí algún manjar para que lo vea yo y lo coma de su mano." Y Amnón se acostó fingiéndose enfermo. Entró el rey a verle y Amnón dijo al rey: "Que venga, por favor, mi hermana Tamar y fría delante de mí un par de frituras y yo las comeré de su mano." David envió a decir a Tamar a su casa: "Vete a casa de tu hermano Amnón y prepárale algo de comer." Fue, pues, Tamar a casa de su hermano, que estaba acostado; tomó harina, la amasó, hizo los pasteles y los puso a freír delante de su hermano; tomó la sartén y la vació delante de él, pero él no quiso comer; y dijo Amnón: "Que salgan todos de aquí." Y todos salieron de allí. Entonces Amnón dijo a Tamar: "Tráeme la comida a la alcoba para que coma de tu mano." Tomó Tamar las frituras que había hecho, se las llevó a su hermano Amnón a la alcoba y se las acercó para que comiese, pero él la sujetó y le dijo: "Ven, acuéstate conmigo, hermana mía." Pero ella respondió: "No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel. No cometas esta infamia. ¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a tí." Pero él no quiso escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella.


Después Amnón la aborreció con tan gran aborrecimiento que fue mayor su aborrecimiento que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: "Levántate y vete. " Ella le dijo: "No, hermano mío, por favor, porque si me echas, este segundo mal es peor que el que me hiciste primero." Pero él no quiso escucharla. Llamó al cirado que el servía y le dijo: "Échame a ésta fuera y cierra la puerta tras ella." (Vestía ella una túnica con mangas, porque así vestían antes las hijas del rey que eran vírgenes.) Su criado la hizo salir fuera y cerró la puerta tras ella.

Tamar puso ceniza sobre su cabeza, rasgó la túnica de manas que llevaba, puso sus manos sobre la cabeza y se iba gritando mientras caminaba. Su hermano Absalón le dijo: "¿Es que tu hermano Amnón ha estado contigo? Ahora calla, hermana mía; es tu hermano. No te preocupes de este asunto." Y Tamar quedó desolada en casa de su hermano Absalón.


Cuando el rey David supo todas estas cosas se irritó en extremo, pero no quiso castigar a su hijo Amnón, al que amaba porque era su primogénito. Absalón no dijo a Amnón ni una palabra, ni buena ni mala, pues odiaba Absalón a Amnón porque había humillado a su hermana Tamar.

Samuel 11 (Libro segundo)

Segunda campaña ammonita. Crimen de David

Un atardecer se levantó David de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey cuando vio desde lo alto del terrado a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. Mandó David para informarse sobre la mujer y le dijeron: "Es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías el hitita." David envió  gente que la trajese; llegó donde David y él se acostó con ella, cuando acababa de purificarse de sus reglas. Y ella se volvió a su casa. La mujer quedó embarazada y envió a decir a David: "Estoy encinta."


David mandó decir a Joab: "Envíame a Urías el hitita." Joab envió a Urías adonde David. Llegó Urías donde él y David le preguntó por Joab, y por el ejército y por la marcha de la guerra. Y dijo David a Urías: "Baja a tu casa y lava tus pies." Salió Urías de la casa del rey, seguido de un obsequio de la mesa real. Pero Urías se acostó a la entrada de la casa del rey, con la guardia de su señor, y no bajó a su casa.

Avisaron a David: "Urías no ha bajado a su casa." Preguntó David a Urías: "¿No vienes de un viaje? ¿Por qué no has bajado a tu casa?" Urías respondió a David: "El arca, Israel y Judá habitan en tiendas; Joab mi señor y los siervos de mi señor acampan en el suelo ¿y voy a entrar yo en mi casa para comer, beber y acostarme con mi mujer? ¡Por tu vida y la vida de tu alma, no haré tal!" Entonces David dijo a Urías: "Quédate hoy también y mañana te despediré." Se quedó Urías aquel día en Jerusalén y al día siguiente le invitó David a comer con él y le hizo beber hasta emborracharse. Por la tarde salió y se acostó en el lecho, con la guardia de su señor, pero no bajó a su casa.

A la mañana siguiente escribió David una carta a Joab y se la envió por medio de Urías. En la carta había escrito: "Poned a Urías frente a lo más reñido de la batalla y retiraos de detrás de él para que sea herido y muera." Estaba Joab asediando la ciudad y colocó a Urías en el sitio en que sabía que estaban los hombres más valientes. Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab; cayeron algunos del ejército de entre los veteranos de David; y murió también Urías el hitita.
Samuel 6 (Libro segundo)

El arca en Jerusalén

David danzaba y giraba con todas sus fuerzas ante Yahveh, ceñido de un efod de lino. David y toda la casa de Israel hacían subir el arca de Yahveh entre clamores y resonar de cuernos. Cuando el arca de Yahveh entró en la Ciudad de David, Mikal, hija de Saúl, que estaba mirando por la ventana, vio al rey David saltando y girando ante Yahveh y le despreció en su corazón. Metieron el arca de Yahveh y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había hecho levantar para ella y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión en presencia de Yahveh. Cuando David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de Yahveh Sebaot y repartió a todo el pueblo, a toda la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, una torta de pan, un pastel de dátiles y un pan de pasas a cada uno de ellos, y se fue todo el pueblo cada uno a su casa.


Cuando se volvía David para bendecir su casa, Mikal, hija de Saúl, le salió al encuentro y le dijo: "¡Cómo se ha cubierto hoy de gloria el rey de Israel, descubriéndose hoy ante las criadas de sus servidores como se descubriría un cualquiera!" Respondió David a Mikal: "En presencia de Yahveh danzo yo. vive Yahveh, el que me ha preferido a tu padre y a toda tu casa para constituirme caudillo de Israel, el pueblo de Yahveh, que yo danzaré ante Yahveh, y me haré más vil todavía; seré vil a tus ojos pero seré honrado ante las criadas de que hablas." Y Mikal, hija de Saúl, no tuvo ya hijos hasta el día de su muerte.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Samuel 18

Matrimonio de David

Dijo Saúl a David: "Voy a darte por mujer a mi hija mayor Merab, tan sólo con que me seas valeroso y luches las batallas de Yahveh." Saúl se había dicho: "Que no muera por mi mano, sino por mano de los filisteos." Dijo David a Saúl: "¿Quién soy yo y cuál es mi linaje, la casa de mi padre en Israel, para ser yerno del rey?" Pero cuando llegó el tiempo de entregar a Merab, la hija de Saúk, a David, fue entregada a Adriel de Mejolá.


Mikal,  hija de Saúl, se enamoró de David; se lo dijeron a Saúl y le agradó la noticia. Dijo Saúl: "Se la entregaré, pero será para él un lazo, pues caerá sobre él la mano de los filisteos." (Saúl, pues, dijo dos veces a David: "Ahora serás mi yerno.") Ordenó Saúl a sus servidores: "Insinuad a David: Mira que el rey te estima; también te estiman todos sus servidores; procura ser yerno del rey." Los servidores de Saúl dijeron estas palabras a oídos de David y David replicó: "¿Os parece sencillo ser yerno del rey? Yo soy un hombre pobre y ruin." Comunicaron a Saúl sus servidores: "Estas palabras ha dicho David." Respondió Saúl: "Decid así a David: No quiere el rey dote, sino cien prepucios de filisteos para vengarse de los enemigos del rey." Tramaba el rey hacer sucumbir a David a mano de los filisteos.

Los servidores comunicaron a David estas palabras y la cosa pareció bien a David para llegar a ser yerno del rey. No se había cumplido el plazo, cuando se levantó David y partió con sus hombres. Mató a los filisteos doscientos hombres y trabajo David sus prepucios que entregó cumplidamente al rey para ser yerno del rey. Saúl le dio a su hija Mikal por mujer

sábado, 12 de julio de 2014

Jueces 19

Levita hospedado por padre de concubina

Ahora bien, sucedía que en aquellos días no había rey en Israel.  Y aconteció que cierto levita estaba residiendo por un tiempo en las partes más remotas de la región montañosa de Efraín.  Con el tiempo tomó por esposa a una concubina de Belén de Judá.  Y su concubina empezó a cometer fornicación contra él.  Por fin se fue de él a la casa de su padre en Belén de Judá, y continuó allí cuatro meses completos.  Entonces su esposo se levantó y se fue tras ella para hablarle consoladoramente para traerla de vuelta; y estaban con él su servidor y un par de asnos.  De modo que ella lo hizo entrar en la casa de su padre.  Cuando el padre de la joven llegó a verlo, en seguida se regocijó de recibirlo.  Por consiguiente, su suegro, padre de la joven, se asió de él, de modo que él continuó morando con él tres días; y comían y bebían, y él pasaba la noche allí.

Y al cuarto día, cuando se levantaron muy de mañana como siempre, aconteció que él se levantó ahora para irse, pero el padre de la joven dijo a su yerno: "Sustenta tu corazón con un poquito de pan, y después pueden irse".  De modo que se sentaron, y ambos se pusieron a comer y beber juntos; después de lo cual el padre de la joven dijo al hombre: "Ven, por favor, y pasa aquí la noche, y que tu corazón se sienta bien".  Cuando el hombre se levantó para irse, su suegro siguió rogándole, de modo que volvió a pasar la noche allí.


Cuando se levantó muy de mañana al quinto día para irse, el padre de la joven entonces dijo: "Por favor, toma sustento para tu corazón".  Y se demoraron hasta el desvanecimiento del día.  Y los dos siguieron comiendo.  Ahora se levantó el hombre para irse, él y su concubina y su servidor; pero su suegro, padre de la joven, le dijo: "!Ea, mira! El día ha declinado hacia anochecer.  Por favor, pasen aquí la noche.  Aquí el día va asentándose. Pasa aquí la noche, y que tu corazón se sienta bien.  Y mañana tienen que levantarse temprano para su viaje, y tendrás que irte a tu tienda".  Sin embargo, el hombre no consintió en pasar la noche allí, sino que se levantó y se puso en marcha, y llegó hasta enfrente de Jebús, es decir, Jerusalén; y con él estaban el par de asnos aparejados, y su concubina y su servidor.

Al hallarse cerca de Jebús, puesto que la luz del día había bajado considerablemente, el servidor ahora dijo a su amo: "Ven, sí, por favor, y desviémonos a esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella".  Pero su amo le dijo: "No nos desviemos a una ciudad de extranjeros que no son parte alguna de los hijos de Israel; y tenemos que pasar adelante hasta Guibeah.  Y pasó a decir a su servidor: "Ven, y acerquémonos a uno de los lugares, y tendremos que pasar la noche en Guibeah o en Ramá".  De modo que pasaron adelante y siguieron caminando, y el sol empezó a ponérseles cuando se hallaban cerca de Guibeah, que pertenece a Benjamín.

Por consiguiente, se desviaron hacia allá para entrar a pasar la noche en Guibeah.  Y procedieron a entrar y sentarse en la plaza pública de la ciudad, y no hubo nadie que los acogiera en la casa para pasar la noche.  Con el tiempo, !mire!, un hombre de edad venía de su trabajo en el campo, al atardecer, y el hombre era de la región montañosa de Efraín, y estaba residiendo por un tiempo en Guibeah; pero los hombres del lugar eran benjamitas.  Cuando este alzó los ojos llegó a ver al hombre, al viajero, en la plaza pública de la ciudad.  De modo que el hombre de edad dijo: "A dónde vas y de dónde vienes?"  A su vez, él le dijo: "Estamos de paso desde Belén de Judá hasta las partes más remotas de la región montañosa de Efraín.  De allí soy yo, pero fui a Belén de Judá; y es a mi propia casa adonde voy, y no hay nadie que  me acoja en la casa.  Y hay tanto paja como forraje para nuestros asnos, y hay tanto pan como vino para mí y tu esclava y para el servidor que está con tu siervo.  No hace falta cosa alguna".  Sin embargo, el hombre de edad dijo: "!Que tengas paz!" Simplemente deja que lo que te falte esté sobre mí.  Solo que no pases la noche en la plaza pública".  Con eso, lo introdujo en su casa y echó una mezcla de granos molidos a los asnos.  Entonces ellos se lavaron los pies y se pusieron a comer y beber.


Mientras estaban haciendo que su corazón se sintiera bien, !mire!, los hombres de la ciudad, hombres que simplemente no servían para nada, cercaron la casa, empujándose unos a otros contra la puerta; y siguieron diciendo al hombre de edad, dueño de la casa: "Saca al hombre que entró en tu casa, para que tengamos ayuntamiento con él".  Con eso, el dueño de la casa salió a donde ellos y les dijo: "No, hermanos míos, no hagan nada malo, por favor, puesto que este hombre ha entrado en mi casa.  No cometan esta locura deshonrosa.  Aquí están mi hija virgen y la concubina de él.  Déjenme sacarlas, por favor, y fuércenlas y háganles lo que sea bueno a los ojos de ustedes.  Pero a este hombre no le deben hacer esta cosa deshonrosa y loca".

Y los hombres no quisieron escucharle.  Por lo tanto el hombre asió a su concubina y la sacó afuera a donde ellos; y ellos empezaron a tener coito con ella, y siguieron abusando de ella toda la noche hasta la mañana, después de lo cual la enviaron al ascender el alba.  Entonces la mujer vino al despuntar la mañana, y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su amo..., hasta la luz del día.  Más tarde su amo se levantó por la mañana y abrió las puertas de la casa y salió para seguir su camino, y, !mire!, !la mujer, su concubina, caída a la entrada de la casa con las manos sobre el umbral!  De modo que él le dijo: "Levántate, y vámonos".  Pero no hubo quien contestara.  Por lo cual el hombre la puso sobre el asno y se levantó y se fue a su lugar.


Entonces entró en su casa y tomó el cuchillo de deguello y asió a su concubina y la cortó según sus huesos en doce trozos, y la envió a todo territorio de Israel.  Y ocurrió que todo el que lo veía, decía: "Cosa semejante a esta nunca se ha efectuado ni se ha visto desde el día en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta el día de hoy.  Fijen su corazón en ellos, tomen consejo y hablen".

sábado, 29 de marzo de 2014

Josué 5

La circuncisión de los hebreos en Guilgal

En aquel tiempo dijo Yahveh a Josué: "Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar (por segunda vez) a los israelitas." Josué se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los israelitas en el Collado de los Prepucios.



Por este motivo hizo Josué esta circuncisión: toda la población masculina salida de Egipto, los útiles para la guerra, había muerto en el desierto, por el camino, después de la salida de Egipto. Estaba circuncidada toda la población que había salido, pero el pueblo nacido en el desierto, de camino, después de la salida de Egipto, no había sido circuncidado. Porque durante cuarenta años anduvieron los israelitas por el desierto, hasta que pereció toda la nación, los hombres salidos de Egipto útiles para la guerra. No obedecieron a la voz de Yahveh y Yahveh les juró que no les dejaría ver la tierra que había prometido a sus padres que nos daría, tierra que mana leche y miel. En su lugar puso a sus hijos y estos son los que Josué circuncidó, porque eran incircuncisos, ya que no los habían circuncidado por el camino. Cuando acabó de circuncidarse toda la gente, se quedaron donde estaban en el campamento hasta que se curaron. Y dijo Yahveh a Josué: "Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto." Por eso se llamó aquel lugar Guilgal, hasta el día de hoy.